Son tantos años escribiendo, parapetada detrás de puertas invisibles y bajo la inmisericorde losa del miedo, que ahora cuando la novela va tomando forma y ya ha entrado en otros ojos, el miedo vuelve con más saña y también la fuerza y motivación, es tanto el impulso, que no me deja dormir. Y tengo que continuar escribiendo... Vuelvo a la vida con cada palabra. ¡ Gracias a los que me habéis leído y permitirme soñar con vosotros!